Para que nadie se queje, el orden es aleatorio y sólo elegí cinco para no irnos por las ramas, pero son una prueba fiel de que a veces el cover puede ser igual o mejor que la canción original.
-“Needles and pins” (The Ramones), escrita por The Searchers y popularizada por Sonny Bono y Cher en los ’70. Los Monchos la hicieron tan bien que se convirtió en uno de sus clásicos, aunque prácticamente nunca la tocaron en vivo.
-“Nothing compares 2 U” (Sinead O’Connor), de Prince, aunque el original haya tenido mucha menor difusión. La irlandesa rapada y carilinda hizo una versión impresionante en 1990, con la que muchos treintañeros bailamos lentos en los asaltos.
-“Stand by me” (John Lennon), cuando John ya se había separado de The Beatles hizo esta versión excelente del tema de Ben E. King, escrito en 1961.
-“It ain’t me, babe” (Johnny Cash), version country –cantada a dúo con su pareja June Carter- del temazo de Bob Dylan, comentado en este mismo blog hace un tiempito. Otra muestra de que el cover puede ser igual de bueno que el “oríyinal”.
-“Me siento mucho mejor” (Charly García), para que no me tilden de antipatria. Casi calcada la versión de Charly de un tema de los ’80 (“Feel a whole lot better”), compuesto por Tom Petty & The Heartbreakers. Hasta la próxima.
martes 31 de marzo de 2009
jueves 12 de febrero de 2009
Sea of love (versión de Cat Power)

Definitivamente, la joya de la ya de por sí excelente banda de sonido de la película "Juno", film de 2007 que relata las dificultades de una adolescente norteamericana que queda embarazada.
Cat Power es el seudónimo de Chan Marshall, una joven que ha reversionado una buena cantidad de temas famosísimos de la historia del rock, incluyendo "(I can´t get no) Satisfaction". En EEUU tiene mucho éxito, y acá está llegando de a poco, por lo que se pueden conseguir algunos de sus discos.
Consejo: es la típica música que podría amenizar una reunión estando de fondo, quizás si uno se sienta a escuchar puede resultar aburrido. Eso sí: esta versión es espectacular, conmovedora e imperdible.
Escuchala y mirá el video en http://www.youtube.com/watch?v=CbMeAOTPJzM
Pd: la original fue escrita por Phil Phillips en 1959 y fue número 1, es la canción central de la película del mismo nombre, con Al Pacino y Ellen Barkin. Creo que acá se llama "Prohibida obsesión" o algo así.
martes 13 de enero de 2009
Por probar el vino y el agua salada

El rock sinfónico se mezcla con el folk y sale esta canción de García y la Máquina de Hacer Pájaros, banda que tuvo a Charly como figura central y a Oscar Moro entre sus integrantes. Nada que envidiarle a Yes o Jethro Tull, la verdad.
El grupo editó dos discos, "García y la Máquina de Hacer Pájaros" y "Películas", que tuvo más aceptación, aunque personalmente me gusta mucho más el primero, muy pero muy recomendable.
Si no lo escucharon, se vende barato en las disquerías, vale la pena tenerlo porque es un discazo, incluye "Bubulina", "Cómo mata el viento norte" y el tema de este post, una balada con mensajes cifrados ("¿Cómo te puedes a reir así, hermosa, cuando mataste a mi gente?")como los que CG solía mandar en esa época ('76-'77).
Dato: el grupo se llamó así por una historieta de Crist del mismo nombre.
pueden escucharla acá: http://www.youtube.com/watch?v=lxMbR4EjXmk
miércoles 1 de octubre de 2008
Mañana en el Abasto

Joya del último álbum de Sumo, poesía suburbana pura a cargo de Luca Prodan, italiano educado en Escocia, que vino a Argentina para curarse de la adicción a la heroína que contrajo en Inglaterra.
Toda esa mezcla hizo que el tipo conociera los movimientos sociales y musicales de los '70, como el glam, el reggae, el punk y la incipiente new wave, que en Sumo se combinaron de manera inigualable, por lo menos en este rincón de América.
"Mañana en el Abasto" escasi un recitado, en el que Luca describe al barrio como si fuese porteño de nacimiento. Casi que se puede ver al viejo sentado ahí, o a José Luis y su novia, o a Sergio trabajando en la estación de subte B.
El final es premonitorio, de la mano del estado físico de Luca al momento de escribir y cantar la canción: "Y yo me alejo más del suelo/ y yo me alejo más del cielo, también". Imperdible.
Se escucha en: "After chabón" (1987)y compilados como "Obras cumbres".
lunes 11 de agosto de 2008
Guarden los teléfonos
"Si apagan los celulares, quizás puedan disfrutar del show", dijo Björk en pleno concierto, el año pasado en nuestro Gran Rex. Cansada de esos aparatitos que no dejaban de retratarla o filmarla, la islandesa paró la canción que estaba interpretando para rogar que hicieran valer el dinero de la entrada de otro modo.
Desde hace unos 4 o 5 años, cada vez que fui a un recital -de esos en los que la gente está sentada, obvio, como Jethro Tull por ejemplo- no pude evitar compadecerme de los pobres tipos que lo único que hacen es sostener el telefonito en alto para retratar a quien está en el escenario, cuando (me parece) lo verían mejor con sus propios ojos, y no a través de una pantalla. Para eso, es mejor esperar el material de algún otro bobo que lo grabe y bajarlo de Youtube.
¿Qué lleva a la gente a dejar de lado la emoción de tener enfrente a ese que sólo ves en las revistas o la tele, y pasarse la noche filmándolo o sacándole fotos? ¿Por qué ese afán por dejarlo todo registrado?
Si hay algo que envidio en cualquier acontecimiento es el famoso "yo estuve ahí...": el que vio a Sumo, el que fue al show de McCartney en River, el que vio a Almendra en un teatrito de mala muerte, el que estuvo en Obras en 1987 para el primer show argentino de Ramones, inclusive el que fue a algún partidazo de fútbol... Todos sucesos con muy pocos registros audiovisuales, lo que los hace aún más especiales. En un futuro cercano, ese componente se perderá por completo, debido a que TODO podrá ser visto u oído.
Tal vez la frase se modifique: "Yo no estuve ahí, pero me lo pasó un amigo por mail". Si es mejor o peor, es opinable, yo prefiero la envidia que me produce saber que alguien vio algo que yo me perdí, y la pequeña gran satisfacción de exclamar "yo estuve ahí...".
Desde hace unos 4 o 5 años, cada vez que fui a un recital -de esos en los que la gente está sentada, obvio, como Jethro Tull por ejemplo- no pude evitar compadecerme de los pobres tipos que lo único que hacen es sostener el telefonito en alto para retratar a quien está en el escenario, cuando (me parece) lo verían mejor con sus propios ojos, y no a través de una pantalla. Para eso, es mejor esperar el material de algún otro bobo que lo grabe y bajarlo de Youtube.
¿Qué lleva a la gente a dejar de lado la emoción de tener enfrente a ese que sólo ves en las revistas o la tele, y pasarse la noche filmándolo o sacándole fotos? ¿Por qué ese afán por dejarlo todo registrado?
Si hay algo que envidio en cualquier acontecimiento es el famoso "yo estuve ahí...": el que vio a Sumo, el que fue al show de McCartney en River, el que vio a Almendra en un teatrito de mala muerte, el que estuvo en Obras en 1987 para el primer show argentino de Ramones, inclusive el que fue a algún partidazo de fútbol... Todos sucesos con muy pocos registros audiovisuales, lo que los hace aún más especiales. En un futuro cercano, ese componente se perderá por completo, debido a que TODO podrá ser visto u oído.
Tal vez la frase se modifique: "Yo no estuve ahí, pero me lo pasó un amigo por mail". Si es mejor o peor, es opinable, yo prefiero la envidia que me produce saber que alguien vio algo que yo me perdí, y la pequeña gran satisfacción de exclamar "yo estuve ahí...".
viernes 25 de julio de 2008
It ain´t me babe

Hermosa (adjetivo grasa si los hay) canción de Bob Dylan, a la que incluiría en cualquier compilado del señor Zimmermann. A través de la letra, Dylan intenta convencer a una muchachita que él no es la persona que está buscando. O sea: una canción de amor no correspondido pero más original, desde el lado del que rechaza, y no del rechazado.
"Todo dentro mío es de piedra /nada se mueve/ y de todas maneras no estoy solo", clarito como el agua, mientras reconoce ser "un amante en tu vida y nada más". En fin, una canción muy recomendable. Es difícil elegir sólo un tema suyo, pero éste sin dudas vale la pena escuchar.
Pd: el cover de Johnny Cash en ritmo country es igual de buena.
Se escucha: en varios compilados, editada originalmente en "Another side of Bob Dylan" (1964).
miércoles 25 de junio de 2008
Cine y rock

Acá van un puñadito de películas en las que la música es el centro. Si todavía no vieron ninguna, ¿en qué perdieron el tiempo?
-Almost famous (Casi famosos): cuenta las andanzas adolescentes de un futuro periodista de Rolling Stone, cuando sale de gira con una banda de rock venida a menos. Rescató a "Tiny Dancer",de Elton John, y la volvió rockera.
-High fidelity (Alta fidelidad): impecable film en el que aparecen retratadas todas las mañas y los gustos de los amantes de la música, como estar permanentemente armando rankings -como éste- o armar un compilado con la precisión de un cirujano.
-End of the century (Fin de siglo): documental sobre la vida y obra de The Ramones. Espectacular en las entrevistas, bien íntimas. Demuestra que los tipos estuvieron casi 15 años sin hablarse entre sí, como aquellos planteles de fútbol que se pelean afuera pero en la cancha dejan todo. Pinta a Johnny como un déspota.
-The filth and the fury (La mugre y la furia): otro documental, esta vez sobre los Sex Pistols. Muestra con precisión -e imágenes inéditas- cómo era el ambiente en el que nació el punk inglés. Muy recomendable.
-Woodstock: el momento cumbre del rock de fines de los '60 fue el festival que aquí se documenta. Los mejores -o casi todos ellos- en su mejor momento. Un clásico de las salas de cine de trasnoche en los '70.
-Rock and Roll Circus: súper encuentro de gigantes con una estética circense, de la mano de los Rolling Stones. Desde Jethro Tull a John Lennon y The Who. Sencillamente imperdible.
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